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2 de junio, sábado
9 de junio, sábado
En ella se representaba el viento, la lluvia, los pájaros, la serpiente, los ciclos lunares...
Los primeros indicios se remontan a Sumeria y de ahí se traslada a Mesopotamia, Persia... Hasta llegar al Egipto faraónico donde alcanza todo su esplendor.
La danza oriental se bailaba en los acontecimientos más importantes para la vida de la comunidad.
Tanto para que se desbordaran las aguas del Nilo y tener buenas cosechas, como para celebrar los nacimientos, el tránsito de los muertos a su nueva vida, los cambios de estación...
La danza del vientre permite conectar con el propio cuerpo y desarrollar las posibilidades expresivas de la persona.
En el caso de la mujer, esta danza le acerca a tomar conciencia de su feminidad y fuerza, y mediante movimientos específicos de la región pélvica, abdominales y la respiración, se estimulan los órganos internos.
Además, funciona también como una terapia mental, ya que al entrar en contacto con el cuerpo, a partir de las manifestaciones de expresión corporal, se produce un desbloqueo psicológico, que contribuye a despertar el amor propio.
Dado que se trata de un ejercicio íntimamente ligado al cosmos femenino, su práctica se halla tradicionalmente asociada a la mujer.
"En las caderas de la mujer se mecen las estrellas" porque la mujer es un microcomos que representa todo el universo.>
No obstante, son muchos los hombres que practican el arte de la danza del vientre, aunque la proporción es ínfima en comparación con el número de mujeres que lo hacen.
No debemos olvidar que hombres y mujeres contamos con un lado femenino y masculino: dos caras de una misma moneda.
Sin embargo, suele calificarse como una danza femenina, que considera el vientre de la mujer como algo sagrado y sus movimientos divinos.
Muchas veces me han preguntado sobre el origen de la danza oriental, sus beneficios, como comencé a bailar... Pero rara vez sobre lo que mi trabajo significa para mí.
A lo largo de los dieciséis años que llevo bailando he podido comprobar los numerosos efectos de esta danza, mi baile se ha transformado a la par que mi persona.
El cuerpo está diseñado para el movimiento, en el momento en el que el baile toma el mando todas las restricciones mentales caen. Eso es una liberación a todos los niveles.
Es una sensación suave, como si alguien te abrazara y te llevara flotando de un lado al otro.
La danza oriental me devuelve algo que perdí por el camino, la sensualidad de sus movimientos me hacen sumirme en una especie de trance hipnótico... Es en esos momentos cuando recupero el mando a través de mi baile.
Todas las mujeres somos unas seductoras natas, la danza oriental, que para mí es la danza de la mujer, nos permite desarrollar ese aspecto reprimido de nuestra persona.
"Observa el movimiento de mis caderas y verás la luna llena, y después de haberlo contemplado aunque sólo una vez sea, te sentirás feliz para siempre."
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